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domingo, 4 de julio de 2010

Ciegos

No seamos ilusos por más tiempo, nadie anda allí arriba velando por nosotros (desde luego si fuera yo estaría a otra cosa), ni al finalizar esta vida nos reencarnaremos para tener otra oportunidad, ni, por supuesto, tenemos una razón para estar aquí.

Estamos aquí porque a papi se le olvido ponerse el condón y su padre no tenía nada para ponerse, que por otra parte sólo el pensar en ponerselo ya te condenaría al santo infierno, que probablemente el-que-no-debe-ser-nombrado (digo, dios) le habrá dado tan mala fama solamente para asegurarse de que alguien va al cielo. El infierno seguro que es mucho más divertido.

Y no creáis que el destino os depara nada bonito porque de ser así qué razón habría para elegir una u otra cosa si siempre acabaremos en el mismo lugar, yo simplemente prefiero pensar que he llegado hasta aquí yo solo.

Hacedme el favor de no ser imbéciles y creer que el esfuerzo al final merece la pena, que los últimos serán los primeros, que sufrir te lleva a ser mejor y, desde luego, que al final cada uno tiene su merecido.

Todo esto y algunas otras chorradas que te animan a seguir son sólo un puñado de engañabobos de mierda, la única realidad es la ley de la jungla: O comes o te comen.

martes, 11 de mayo de 2010

Hasta las 9:55

Otro martes más en la parte de atrás de la clase de practicas de ampli... creo que no soy capaz de expresar el supremo aburrimiento al que estoy sometido. Sólo he venido porque la asistencia es obligatoria, y me pregunto yo ¿Qué sentido tiene la asistencia obligatoria si no he aprovechado ni una sola clase?
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En fin, como decía, me aburro y hoy ni siquiera ha venido mi compañero de al lado. De vez en cuando levanto la mirada para vigilar a la profesora, por si se le ocurre venir a perder el tiempo explicándome algún matiz sobre la programación, qué, sin duda, olvidaré dentro de un par de minutos. Si es que esas grandes cantidades de alcohol que consumo los fines de semana me permiten recordarlo más de uno y medio.
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Miro de vez en cuando los ordenadores de las filas que tengo delante, cuatro exactamente. La mía la quinta, suficientemente lejos como para tener que pedir todos los días a la profesora que agrande la letra del proyector para que diferencie algo de lo que escribe ella en su ordenador, eso los días que durante unos veinte minutos se me ocurre atender.
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Se me ha ocurrido hace un rato indagar en la página de la escuela para ver si están subidas las practicas resueltas para cuando las necesite para estudiármelo a última hora. Madre mía esta parte de ordenador es el veinticinco por ciento de la asignatura y me juego el setenta y cinco por ciento este viernes, pero ¿Cómo quiere que atienda? Mi cabeza está en otro sitio ahora mismo.
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Y por si fuera poco además tengo que hacer un montón de informes de practicas, porque, como no, nos las meten todas con calzador a última hora. Lo dicho, me aburro.
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Ya llevo una hora aquí y aún queda una más, la profesora de nuevo se desplaza entre las mesas y se sienta en la silla en la que se suele sentar una compañera de mi clase, hoy no ha venido, y ciertamente puedo decir que me ha sorprendido su ausencia porque tengo un concepto de ella de responsabilidad extrema, practicamente irritante en ese sentido.
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-Cuando acabéis ese- dice la profesora señalando a la pared donde el proyector muestra la solución- empozáis con ese otro de examen- continúa mientras señala uno cuyo enunciado ha garabateado hace un momento en la pizarrita en rotulador negro, o eso creo, desde esta distancia podría ser perfectamente azul.
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¡Pero qué cojones!¿Cómo me voy a poner a hacer ese ejercicio? Si no se de qué estamos hablando... Ahora me pregunto porque no atendería desde el primer momento, pero ya es tarde, no se cómo lo hago pero siempre se me acaba echando todo encima, ¡Qué mierda desastre de los cojones de Buda de su puta madre...!
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Hace veinte minutos que espero que se me conteste por mensaje instantáneo (Último mensaje enviado por mi a las 8:50, ahora son las 9:10). Supongo que mi interlocutor estará aprovechando el tiempo, y para mi mejor, si se entera de algo podrá solventarme mis dudas. Mierda me estoy agobiando. A ver cuando llega el viernes para hacer el puto examen este y ponerme ya al día con las practicas.
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Hay algunas integrales que se pueden resolver mediante la transformada... esto me suena pero bueno para un par de frases por clase que le pillo a la entrañable profesora pues me las apunto por si acaso.
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Mi interlocutor da señales de vida y me recuerda un chiste que nos contaron ayer aunque no lo recuerdo suficientemente bien como para contarlo... quizá en otra ocasión.
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-Salte del Kernel, salte, salte- repite la profesora una y otra vez, hoy no se cuántas veces lo habrá dicho... Y a decir verdad no estoy muy seguro de qué es el Kernel, pero parece tan obvio para todo el mundo que no se me he atrevido a preguntarlo por miedo a quedar un poco como un idiota.
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Le he encendido a mi compañero el ordenador y lleva mas de una hora el salvapantallas puesto, no se si apagar el ordenador porque el salvapantallas me distrae un poco... aunque no es lo más adecuado vista mi situación. En fin voy a apagarlo aunque sea por no gastar energía a lo tonto. Ya está, una cosa menos.
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Acabo de conectar el corrector ortográfico y me faltan unos cuantos acentos... es que odio escribir en presente, es más fácil acentuar en pasado, al menos para mi, quizá sea simple costumbre.
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A ver que vamos a hacer ejercicios de sistemas de ecuaciones ordinarias... a ver si me entero de algo, si veo que se tuerce vuelvo para informaros detalladamente. Son las 9:25.
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Bueno algo me ha salido de momento, eso si, una lista infernal de números que quién sabrá si significan algo... la cuestión es que en el proyector aparece lo mismo... Parece que está bien entonces, pero no tengo ni idea de interpretarlo...
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¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Diosssssssssssssssssssssssss!!!!!!!!!!! Acabo de mirar al ordenador del de delante y estaba en la página de Marca y rezaba un titular "Le revientan un testículo en pleno partido" y salía un jugador de hockey agachado... Buf pobrecillo, y ahora estoy yo incomodo. Ves ya me he vuelto a distraer. En fin vuelvo al tajo (9:46).
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Estoy harto, copio lo del proyector y no me sale lo mismo... en fin odio este programa ("función trigonomessstrica" acaba de decir la profesora, qué maja). Bueno, ¿Qué estaba diciendo?
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Ah, que odio este programa, voy a pasar el corrector y publicar mi diario de estas casi últimas dos horas, espero no haber sido muy pesado. Voy a intentar ponerle un título para que caigais pensando que es algo interesante para leer.
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(9:55)

miércoles, 7 de abril de 2010

El árbol


Se asomó una noche más a la ventana de su cuarto y miró atentamente a través de ella. Apoyando sus manos y su cara contra el cristal deseó con todas sus fuerzas atravesarlo y salir de allí.
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Se había pasado toda la tarde mirando a los otros niños corretear, sin tener nada que hacer excepto divertirse, por la campa de al lado de la casa donde él vivía desde hace unos años.
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No se le permitía salir a jugar con los niños de su edad. Podía recordar perfectamente cómo su madre le repetía una y otra vez desde que llegaron que se habían mudado allí por el aire, suficientemente puro como para ralentizar su enfermedad. Esa cruel enfermedad que le hacía tan vulnerable que no se le permitía salir.
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Siguió mirando por la ventana abriendo cada vez más los ojos. Las vistas eran preciosas pero para él sólo existía un árbol. Un árbol frente al mar, desde el cual se podría ver toda la inmensidad del océano.
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Aquella noche la luna estaba llena e iluminaba todo el campo. Su rincón privado, aquel al que los otros niños no se acercaban a jugar, estaba más bello que nunca. Necesitaba ir allí esa noche. Sabía que aquel lugar tenía una magia hasta ahora desconocida para él.
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Despegó sus manos y su cara del frío cristal y en silencio se abrigó y salió de la casa.
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Comenzó a recorrer el campo tras atravesar el jardín de la casa, el viento soplaba fuertemente y lo zarandeaba. Enseguida empezó a notar que le faltaban las fuerzas y aminoró el paso hundiéndose en la húmeda hierba. Sentía como su enfermedad le obligaba a volver sobre sus pasos.
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Su edén estaba cada vez más cerca. El viento traía humedad del mar y empezó a notar la magia del lugar, esa que tanto ansiaba conocer.
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A los pocos pasos divisó finalmente el mar y se detuvo un instante antes de alcanzar el árbol. El mar era mucho más grande de lo que él nunca hubiera imaginado y le impuso un respeto. Podía oír las olas romper abajo contra las rocas y le pareció un sonido precioso.
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Se agarró a la corteza del árbol y su tacto aspero y desconocido le sorprendió. Le costaba respirar y sus piernas cedieron. Clavando las rodillas contra el suelo y apoyándose contra el tronco, al igual que contra la fría ventana, se dejó deslizar hacia el suelo.
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Se apoyó contra la base del árbol y mientras escuchaba al viento agitar las hojas, con una sonrisa, cerró los ojos. Estaba realmente cansado.

domingo, 14 de marzo de 2010

Un dato

Si hay algo que realmente me jode es que los demás tengan razón cuando yo no la tengo, pero hay algo que me jode aun más, y es que los demás tengan razón sobre que me he equivocado.
Y cuando eso sucede sólo puedes resignarte y aguantar porque muchas veces no tiene remedio. Nunca podrás volver al pasado para arreglarlo. Sin embargo me pongo en el supuesto y me pregunto: ¿Realmente cambiaría lo que he hecho? No me anudaría a cambiar, si lo hice en su momento por algo sería.
La cuestión es: si cuando nos equivocamos, y aunque ese error propicie consecuencias funestas, si volvemos atrás para arreglarlo, ¿Realmente aprenderíamos algo alguna vez? Sólo sabríamos que nada tiene consecuencias y no es así.
Siempre vemos que nos hemos equivocado cuando tenemos más datos de los que teníamos en el momento de errar, sin embargo, si ya tenías todos los datos y aun así has actuado de esa manera, quizá tuvieras un dato más que lo condicionase todo.
Definitivamente ese dato aparte es que sólo uno mismo es capaz de comprender.

martes, 8 de diciembre de 2009

Existe el gris

Me veo obligado a escribir esta entrada de acuerdo a una discusión reciente y, obviamente, sin una conclusión clara pero que, gracias a ella, llegue a un punto en el que fui consciente de que manejamos constantemente un concepto que voy a tachar tajantemente de arcaico. El concepto del bien y del mal, el ying y el yang, lo blanco y lo negro... como lo quieran llamar en definitiva.
Todos recordamos el cuento de caperucita roja, una dulce niña de pelo rubio y grandes trenzas, cuyo directamente antagonista era el lobo, castigado por la sociedad, y personalmente por el cazador, que solamente quería alimentarse. ¿Por qué caperucita la buena y el pobre lobo el malvado? Caperucita cumplía su papel de llevar la comidita a la abuela y el lobo sólo quería alimentarse él también, ¿Debemos castigarlo por carnívoro? ¿O está mejor dejarle morir de hambre?Él no tiene la culpa de necesitar carne para sobrevivir.
Otro ejemplo podría ser la bella y la bestia, ambos enamorados a pesar de las grandes diferencias físicas (y antropológicas) que les separaban... Pero había un segundo hombre, un tal Gastón, quizá aparezca en dos ocasiones, sin demasiado protagonismo en realidad pero rechazado por la bella y también se le tacha de malvado cuando no sabemos realmente si esta locamente enamorado de ella y lo único que hace es seguir lo que le dicta su corazón...
Pero podemos ir a un cuento (con perdón a los creyentes) de lomo mucho más grueso, como es la biblia, se nos cuenta que Judas vendío a dios por un puñado de monedas, no recuerdo exactamente cuantas. Sí, traicionar a un amigo es algo que no se debería hacer ni por todo el dinero del mundo, pero¿Quién nos asegura que Judas no tenía otro remedio? Igual su familia moría de hambre o se lo había pedido el propio Dios ansiando reencontrarse con su hijo. Pero claro, sólo pensamos en lo malo que es el jodio.
Podría buscar más ejemplos pero seguro que a los lectores ya se les ha venido a la mente algún otro y han captado la idea de lo que quiero transmitir.
No creo sinceramente que exista un mal supremo que busquen "los malos". Al fin y al cabo, ¿A quién le interesa tener a todos de mal humor en su malvado universo?. Ni, por supuesto, un bien supremo que busquen "los buenos" mantener para evitar que lo devore un manto de sombras.
Lo que mueve a la humanidad es el ansia de tener más, de salir beneficiados. El ser humano es un ser que únicamente busca el bien para él y los suyos, no existe el bien o el mal, simplemente hay maneras y maneras de llegar adonde se quiere llegar.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Desnudo

Basta ya de tonterías, de figuras literarias vacías de sentido que únicamente uso para evitar decir directamente lo que indirectamente suena mejor, basta ya mascaras y de bailar tras una cortina para que con una sombra comprendas lo que siento. ¡He dicho que vale ya! Mírame, desnudo mi alma...

No quiero más metáforas, símiles, retóricas, hipérboles, circunloquios, antítesis, paradojas, personificaciones, epitetos, paralelismos, anáforas, onomatopeyas, sinalefas, aliteraciones... tan inútiles como este burdo asindeton.

Estoy harto de la rica adjetivación, de los adornos como si se tratara de un triste árbol de navidad, pero ahí están, aparecen tras cada palabra y no me dejan explicarte lo que siento, lo que recorre mi cabeza, lo que atormenta mi alma, lo que hace que cada segundo sea tan distinto del anterior y tenga tantas consecuencias en el siguiente...

Creo que puedo llegar a sentirlo todo a la vez: Cariño, soledad, alegria, tristeza, ira, envidia, impotencia, lujuria, incomodidad, miedo, dolor, calor, ansia... amor.

No conozco otra forma de expresarlo, las palabras en sí mismas, solas, entre comas, lo más puras que pueden ser, intentan interpretar lo que siento. Sin embargo siguen estando vacias, para qué rodear un sentimiento, un sentimiento es.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Informe preeliminar

Departamento nacional
de investigaciones espaciales

Se presenta este informe en base a la reciente investigación del departamento nacional de investigaciones espaciales del hábitat del tercer planeta del sistema solar respecto al comportamiento de la que, hasta el momento, se cree especie dominante.

La especie dominante parece ser que se denomina a sí misma como ser humano y hasta obtener datos suficientes para situarlo en nuestro sistema de catalogación de especies extraplanetarias así lo denominaremos.

El ser humano denota un comportamiento de especie poco desarrollada, el ser biológico nace, crece, se alimenta, se reproduce y ,finalmente, muere. Este comportamiento lo comparte con el resto de las especies vivas del planeta, sin embargo tiene ciertas características dignas de mención y que serán expuestas en este informe.

Nacimiento y crecimiento
El ser humano se caracteriza por un comportamiento muy protector y se mantiene el recién nacido con la familia hasta pasada la adolescencia y parte de la etapa de madurez de la especie, se trata de un comportamiento muy extraño en una especie dominante.

Alimentación
La especie se basa en una serie de alimentos naturales que obtiene de la tierra de otro tipo de seres vivos incapaces de moverse de su sitio ya que dependen de la tierra sobre la que están apoyados y de otros seres vivos que tienen más características en común con la especie dominante que los anteriores. Lo extraño es que toman una gran cantidad de alimentos del sistema pero en vez de habituar su organismo a estos alimentos y volverse más fuertes e inmunes tratan estos alimentos de manera que estos son los que se habitúan al organismo.

Reproducción
La especie se comporta de una manera ciertamente extraña en este campo. Se reproducen en parejas, siendo uno de cada sexo, que es que cada especie tiene dos prototipos que, combinados adecuadamente, y en ciertas condiciones biológicas engendran otro ser vivo. Lo cual les deja en clara desventaja evolutiva puesto que necesitan ambos géneros para sobrevivir.
Además en la mayoría de las ocasiones en las que se combinan para crear un ser vivo median para evitar la procreación. Aún se están tomando datos para conseguir explicar el porqué de este extraño comportamiento.

Muerte
Se podría decir que la especie carece de una esperanza de vida larga, apenas llega a un algseh, lo que serían unas cien vueltas alrededor de la estrella del planeta en estudio. A pesar de esa corta esperanza de vida el resto de seres parecen llorar enormemente su perdida.

Otras características
A pesar de su comportamiento respecto a la muerte se ha observado que tienden a matarse entre ellos con bastante facilidad y que gran parte de su tecnología está preparada precisamente para eso.
También se aprecian grandes diferencias entre unas zonas del planeta y otras, tanto en forma de vida como en avances tecnológicos. No parecen muy solidarios unos rincones del planeta con la otra gran mayoria puesto que hemos podido anotar gran cantidad de muertes por inanición y otras causas parecidas.

Mediante estas primeras incursiones al planeta y con los datos y observaciones tomados y a pesar de que la investigación se prolongará un tiempo más podemos asegurar que será un planeta fácil de invadir. Los datos recogidos aseguran que la mayor parte de la especie se mantiene escéptica respecto a nuestra existencia, como a la de cualquier otra civilización, aparte de la suya por tanto se tratará de un ataque sorpresa y sin demasiada resistencia.

Adelantando este informe a las posibles preguntas del comité de investigaciones espaciales, aún no sabemos con seguridad si los seres humanos serán útiles para nuestra civilización. En caso de que no lo sean serán aniquilados junto con el resto de las especies del planeta. Y ya que se trata de un planeta tan bien situado en la galaxia el departamento de adaptación ambiental ha enviado informes sobre la capacidad de transformación de la atmosfera a nuestro organismo, mostrando datos de poco más de cinco algseh. Tras ese tiempo (más una temporada prudencial) se podrá situar un puesto de observación en el planeta sin ningún problema.

Estos temas y otros tantos se discutirán en la próxima reunión del departamento nacional de investigaciones espaciales.

Atentamente,
Jurst, investigador jefe del proyecto tercer planeta.

domingo, 9 de agosto de 2009

Por suerte

El ser humano, un cúmulo de casualidades evolutivas que le hicieron llegar hasta lo más alto y dominar al resto de las especies residentes de nuestro pequeño planeta. Con varias ventajas biológicas nos asentamos en el primer puesto de la cadena alimentaria tomándonos la libertad de tomar todo aquello que teníamos al alcance, y lo que no.

Nos comportamos como si todo lo que hay por aquí es nuestro y no nos damos cuenta de que con una mínima variación en la evolución y cualquier otra especie podría estar ocupando nuestro preciado lugar.

Nuestra especie evolucionó a partir de alguna especie de mono a cuenta de un revés en alguna mutación y ahora tenemos a aquellos de los que provenimos en jaulas para que los veamos, o sometidos a experimentos, o simplemente cazados para que sus manos o sus cabezas adornen paredes o hagan de ceniceros.

Esperemos pacientes otro revés de la evolución a ver si nuestros parientes, más evolucionados, deciden hacer con nosotros lo mismo que nosotros con los monos. Tendremos que esperar mucho tiempo para descubrirlo, por suerte.

jueves, 23 de julio de 2009

Supervivencia animal

Ahí estaba el pobre, tirado boca arriba moviendo una extremidad rápidamente como intentando encontrar algo a lo que aferrarse. No hacia ni medio minuto revoloteaba provocando un molesto zumbido a mí alrededor.

Tuve paciencia y esperé simplemente el momento adecuado para sorprenderlo en pleno vuelo. El pobre insecto partía con desventaja porque su naturaleza desvelaba sus intenciones. Tarde o temprano se dirigiría hacia la pantalla de ordenador, el único elemento del oscuro cuarto que emanaba algo de luz.

No pasaron ni diez segundos y ya tenía al mosquito localizado, espere a que se alejara lo suficiente de la pantalla para, de una palmada, derribarlo en pleno vuelo.

Abrí las manos lentamente, a la espera de que saliera volando, sin embargo cayó directamente sobre la mesa. Pensé que estaría muerto, sin embargo se retorcía boca arriba.

Le cogí de una pata distinta a la que estaba sacudiendo y le puse a la luz, le deposite lentamente sobre la mesa y observé.

Sólo movía una pata, asi que, en un alarde de piedad, decidí librarle de su sufrimiento y acabar con su vida. Le miré algo más de cerca y pude distinguir que tenía el cuerpo rojizo, el bichito ya había cenado y esperaba otra víctima. Acerqué mis dedos para agarrarlo y al tocarlo saltó y se retorció en el sitio moviéndose apenas medio centímetro.

En ese momento me sentí increíblemente mal por acabar sin ningún miramiento con su vida, podría haberme limitado a atraparlo y soltarlo en una ventana pero como especie dominante ejercí mi derecho a decidir quien vive y quien muere, a ser dios.

Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando volví a oír otro zumbido a mi espalda y no estaba dispuesto a pasarme la noche siendo picado por una bandada de insectos ávidos de sangre.

Miré de nuevo la mesa, decidido a acabar lo que hace un minuto había empezado y descubrí que el moribundo insecto había desaparecido.

Sólo una cosa pasó por mi cabeza: O ellos o yo.

jueves, 18 de junio de 2009

Inevitable

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, que no aprende, que sigue ahí erre que erre hasta que consigue lo que quiere o muere en el intento.

Yo ya no sé que tipo de hombre es ese, no sé si es un hombre valiente y con las ideas claras o simplemente un cabezón con un miedo horrible a la derrota, a reconocer que no puede, a verse acabado.

A mi nunca me gustó perder, pero me niego a pensar que soy el segundo. Sin embargo, sé que tampoco soy el primero, lo que me mueve no es la valentía, es el orgullo.

Y tropezaré tantas veces como sea necesario con la misma piedra, y con piedras aún más grandes si se interponen en mi camino.

jueves, 4 de junio de 2009

Otra más


Hacía mucho frío pero ya no importaba. El paisaje, azul y blanco, le parecía todo igual y comenzaba a desorientarse con facilidad. Apenas reconocía entre el suelo y el cielo. Daba gracias a que la gravedad le indicaba hacia donde caería de perder el equilibrio. El viento silbaba a su alrededor al paso entre las rocas que le rodeaban haciéndole creer que siempre había alguien detrás.

Arrastró la mano por la nieve buscando un saliente sólido al que sujetarse y clavó el piolet con decisión, haciendo fuerza se impulsó y finalmente llegó a una parte firme y horizontal. Se quedó tumbado boca abajo, intentando controlar su respiración, entrecortada por la falta de oxigeno y por el sobreesfuerzo.

Cada día había sido peor que el anterior, cada vez menos fuerzas, menos víveres, menos oxigeno... Había pasado los últimos días esforzándose por conseguir alcanzar la cima, se veía tan sumamente impotente al ver k sus esfuerzos, por intensos que fueran, siempre eran insuficientes, que cientos de veces revoloteaba en su cabeza la idea de volver sobre sus pasos y abandonar. Pero algo le hacía continuar, un paso más y cada vez con menos esperzanza, su autoestima había quedado mucho más abajo que la falda de esa enorme montaña.

Levantó la cara apartándola de la fría nieve y con una sonrisa abrió los ojos suavemente. En ese momento el tiempo se detuvo, no estaba en la cima, aún quedaba un buen tramo hasta allí. Cerró los ojos y de nuevo undió la cara en la nieve, su cabeza volvió a inundarse, ¿Debería volver sobre sus pasos?

jueves, 14 de mayo de 2009

Oscuridad

De nuevo se apagó la luz de fuera y la rendija que emanaba esos pocos rayos de luz se secó. Sus ojos no tardaron en acostumbrarse de nuevo a la oscuridad. Apoyó la huesuda espalda en la fría e incómoda pared de roca y palpó cautelosamente el húmedo suelo con las llemas de los dedos buscando algún resto de los huesos de pollo que le habían dejado. Los peores eran para él, pocas cosas sabía sobre los que le tenían ahí abajo pero una de ellas era que los mejores huesos se los echaban a los perros. Arañó el hueso en busca del mínimo ápice de carne. No hubo suerte. No recordaba cuando era la última vez que le habían dado de comer, las horas pasaban lentas en la oscuridad y no tenía ninguna consciencia del tiempo que llevaría ahí. Podrían ser semanas e incluso meses pero no lo sabía con certeza. Intentó incorporarse en vano ya que la cámara era lo suficientemente pequeña como para no poder levantarse y lo suficientemente estrecha como para que no se pudiera tumbar. Se acarició la pierna, desnuda desde el primer día, al igual que el resto de su cuerpo, cuando le despojaron de su ropa y del resto de sus cosas, con su huesuda mano, daba gracias a no tener un espejo, no le gustaría verse así. Desnutrido y moribundo, con cada vez menos esperanza de seguir vivo mucho tiempo y con menos aún de que en algún momento alguien optara por rescatarle. Dudaba de que alguien siguiera buscándole. A estas alturas todo el mundo le daría por muerto y, en cierto sentido, le gustaría que así fuera.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Me gustaría ser libre


Me gustaría ser libre. Ese pensamiento ha invadido mi cabeza esta mañana. Hay muchas cadenas que no soy capaz de ver. Sin embargo los grilletes ahí están.

La mayor parte de nosotros llevamos los grilletes todo el rato, no nos desprendemos de ellos ni un solo instante. Y entre ellos yo me incluyo. A pesar de ello no necesitamos llevarlos con nosotros porque están por todas partes.

Me refiero a los relojes, somos esclavos del tiempo, de ese par de manecillas tras la esfera de cristal que las protege de todo aquello de lo que son completamente ausentes. Y si nuestras carceleras se paran necesitamos inevitablemente buscar otras que nos impongan cuándo.

Pero quisiera ir más allá, imaginen por un momento qué desterramos el tiempo de nuestra sociedad, de nuestra cultura, de nuestra historia. Qué eliminamos esa inevitable necesidad de contabilizarlo todo, de ver un antes, un después, un ahora…

Ni siquiera así seriamos libres.

Nuestro reloj biológico no depende de nosotros, no para, nos ordena constantemente qué debemos hacer y cuándo. Cuándo comer, dormir, desechar… Y si no le obedecemos se vuelve en nuestra contra hasta matarnos si es necesario.

Somos esclavos de nuestra propia naturaleza. Ella puede darnos la oportunidad de vivir pero únicamente bajo sus estrictas condiciones.

Nunca seremos libres, de nuestro cautiverio depende nuestra propia existencia.

sábado, 25 de abril de 2009

Prisiones invisibles

Fue entonces cuando le vió. Ahí estaba ella, bailando y con melena castaña clara ligeramente ondulada ondeando cada vez que movía la cabeza. Moviendo esas caderas de un lado a otro hipnotizándole como sólo las de ella podían.

Ya sabía que iría a esa recóndita discoteca aquella noche, era incapaz de perderla de vista. La seguía con la mirada ahí adonde iba a pesar de toda esa gente k los separaba. Dudó durante toda la noche de qué haría cuando la viera.

No estaba seguro de si le había visto pero sus dudas se disiparon cuando ella paró de bailar de repente y se dirigió hacia él.

- Hola nene - saludó con su sensual voz.

- Hola.

- ¿Qué haces tu por aquí? Hacía mucho que no venias, ¿no?

- Pues nada, de fiesta, ya ves - respondió intentando evadir la conversación.

- No seas arisco conmigo - le reprochó ofendida - ¿Aun me guardas rencor?

- Bueno no me faltan razones, ¿no crees?

- Venga no seas así - Le susurro al oído, se retiró y le miró con esos enormes ojos marrones de niña buena a los que no se les podía llevar la contraria.

Se quedaron mirando en silencio y ella se le acercó aun más. De repente se dió cuenta de que llevaba un rato sin escuchar la altísima música y de que en algún momento había dejado el cubata en la barra para agarrarla a ella. Sus labios ya no necesitaban del alcohol, sólo le necesitaban a ella.

La agarró de la parte inferior de la cadera y ella se apoyó en él. Inclinó su cabeza hacia la de ella. Sabía que el placer que iba a experimentar a la larga sólo le perjudicaría como había hecho hasta ahora. Estaba a punto de caer de nuevo en sus redes.

No podía detener ese impulso de poseerla, aunque sabía que sería por un rato y luego le despacharía como hacía siempre. Su cabeza le decía que la soltara pero esas curvas que tanto ansiaba recorrer con las llemas de sus dedos hablaban otro idioma, y en este momento era a su cabeza a quien no conseguía entender.

- Odio tu juego - le dijo cuando apenas estaba a unos milímetros de sus carnosos labios y la derrota era tan inminente como evidente. Ella esbozó una sonrisa y abrió ligeramente los boca enseñando un ápice de sus blanquísimos dientes envidiados incluso por los dentistas.

Sus labios se fusionaron con los de ella sólo un segundo antes de notara como la lengua de ella abrazaba pasionalmente la de él. La mezcla de sensaciones que le probocó le hizo perder el control de todo. Sintió como se le aceleraba el pulso y se quedaba sin aire, como sus manos recorrían su espalda deslizándose hacia abajo inconscientemente.

Entonces ella se retiró dándole un latigazo a todas esas sensaciones y partiéndolas en cientos de trocitos. Se quedó sin habla mirándola.

- Gracias, sólo quería comprobar hasta qué punto tengo control sobre ti. - Le apartó y volvió donde la había visto por primera vez aquella noche.